Los recuerdos en una muerte
Los recuerdos en una muerte

Perder a un ser querido cuando fuimos niños, ¿te ha pasado?.

 

Pierdes un familiar, abuelo, madre, tita, incluso a tu mascota. Otras veces han sido pérdidas de amigas, un cambio de casa, de colegio, tus padres se separan, y todo cambia. No siempre es difícil el cambio, a veces hasta sienta bien y es necesario. Pero volvamos a la muerte en tu infancia.

¿No te ha pasado  que cuando sucede algún acontecimiento así (fallece alguien), de repente te acuerdas de detalles que en otro momento no te acordarías?

 

De cómo te dieron la mala noticia, qué hora era, la ropa que llevabas puesta, lo que sucedió después. Es como si la vida, justo en ese momento, se parara y las cosas que van pasando se ralentizasen. Fotograma a fotograma te acuerdas de olores, frases, gestos… esos mínimos detalles.

 

Me acuerdo cuando mi compañero de clase se murió, mi compañero de pupitre, en 4 -5 º de EGB. Ese año se sentaba detrás y no paraba de dar la murga, era nervioso (tenía un gatito, unas JHayber y un reloj chulísimo). Fernando A. A. se llamaba.

 

Recuerdo gestos y expresiones de mi maestra cuando nos tuvo que dar la mala noticia a toda la clase: el silencio, algunas amigas llorando, aquel día nunca lo olvidaré. Otro día vino la madre de Fernando a recoger su mochila, sus libretas. Recuerdo la ropa que llevaba: falda vaquera y camisa blanca. La muerte de mi amigo nos unió a toda la clase, hablábamos de él muy poco y con los años, sé que dejó huella en todos nosotros. Hace ya casi 30 años de aquella experiencia y aún lo vivo en presente.

 

Me sorprende el poder del dolor y de aquella experiencia que se quedó fijada en nuestros corazones. Es bonito recordarlo hoy.

 

¿Y  a ti qué te pasó? ¿Cómo fue tu primera experiencia con la muerte en tu niñez?

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